Angélica Rivera no se casó de blanco

ñ Esta vez no hubo que vestirse para una escena, ni revisar el libreto para recordar el guión; mucho menos besar al compañero que actúa de galán y sonreír para los extras que hacen de invitados.  En esta ocasión, Angélica Rivera protagonizó su propia boda nada más y nada menos que con el hombre que la enamoró, Enrique Peña Nieto

Desde su anuncio esta boda fue muy esperada por los medios de prensa y por el público fiel que sigue la trayectoria de esta famosa actriz.  La boda se llevó a cabo en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, donde la prensa y el público esperaban a las afueras.  El novio llegó muy bien acompañado por sus hijas Paulina y Nicole; también llegaron con él las hijas de Angélica Rivera, Fernanda, Regina y Sofía.  Elegantemente vestido,  usando un frac negro se dirigió hacia el centro de la catedral resguardado por las cinco jovencitas.  Mientras tanto, la flamante novia arribó acompañada por Alejandro Peña  Pretrelini, hijo de Peña Nieto.

La novia no lució un vestido blanco, fue color perla,  tipo princesa y con un saco, diseñado por Macario Jiménez.  El cual acompañó con el cabello recogido y un velo; lucía natural pero como toda novia, simplemente radiante.  La ceremonia empezó al medio día y terminó hora y media después, la misma que fue oficiada por el Obispo Constancio Miranda.

Después de darse el sí y finalizada la ceremonia, los flamantes esposos no dudaron en compartir su felicidad y al salir de la catedral agradecieron a las personas que se encontraban a las afueras realizando una pequeña caminata y dándose un apasionado beso.  Fue tanta la emoción vivida por los esposos, que Angélica arrojó el ramo de rosas blancas que llevaba en la mano entre el público, donde una joven la afortunada que lo recibió.

Finalmente la pareja de esposos e invitados se dirigieron a la recepción que ofrecieran en la Casa de Gobierno.  Si bien es cierto que es la segunda boda religiosa para ella (la primera se logró anular ante la iglesia católica por falta de forma canónica, puesto que no se había realizado dentro una iglesia) las ansias y los ajetreos de la misma pusieron en apuros a la protagonista de novelas.  ¡Felicidades a esta nueva familia, ocho son suficientes!

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