Carlos Vives: Música del Pueblo

Carlos VivesEl artista que años atrás viajó desde su querida Colombia para llevar con éxito su colorido ritmo vallenato a distintos territorios, es buen conversador, amigable y expresivo.  Casi como si estuviera reviviendo su propia película, así nos recibió Carlos Vives en su hotel de Manhattan para recrear la interesante historia de su vida, la pasión que siente por su música y revelar lo que guarda en su valiosa ‘Maleta de Sueños’.

-¿Te sientes pionero al crear música tradicional colombiana mezclada con instrumentos modernos?
“Sí, para hacer mi música moderna no tengo que dejar de hacer mi música tradicional. Creo que logré preservar el sentimiento original de la música pero también trabajarla en mucha diversidad a partir de su forma, pudiendo encontrar códigos para la guitarra eléctrica, los teclados y las baterías. Lo de pionero es un regalo por haber creído en esta música en un momento en que poca gente creía, estaba toda la información ahí para crearla pero muchos músicos virtuosos que tenían la oportunidad la despreciaban”.

-¿De dónde nació tu pasión por las artes, siendo apenas un niño?
-“En mi familia no había artistas, pero en mi casa los viernes eran muy musicales, mi papá invitaba a sus amigos que tocaban guitarra, cantaban boleros y vallenatos. Eran los verdaderos juglares del vallenato, conocidos en la región por ser figuras populares. Desde niño vi a esta gente en mi casa improvisando y crecí con eso en mi cabeza. Después me tocó un mundo donde el vallenato era la industria que más discos vendía en Colombia; En Santa Marta no escuchábamos música en inglés porque son pueblos caribeños muy reacios a eso, yo oía en mi adolescencia a Los Hermanos López o el Binomio de Oro y me enamoraba con eso”.

-¿Para ese entonces presentías que el vallenato sería parte de tu futuro?
“No, cuando me mudé a Bogotá comencé a estudiar medicina, no pasé y me presenté a odontología, realmente no estaba muy claro pero empecé a cantar, trabajé en bares, me fui a la universidad de arte dramático y llegué hacer telenovelas donde cantaba; Nunca vi diferencia entre actuar o cantar, me gustan las dos cosas”.

-¿Cuál fue el camino para llegar a firmar con una disquera?
“Yo actuaba en telenovelas en Puerto Rico y al querer cantar tuve que grabar baladas porque para un galán de telenovelas era mal visto grabar vallenatos. Luego estuve un año aislado en mi tierra trabajando con músicos del vallenato, allí empecé a pensar en todas las tendencias musicales que había conocido en mis viajes y en lo contenta que se ponía la gente cuando yo cantaba vallenato. Entonces fui feliz a decirle a la compañía disquera con la que estaba firmado que tenía ese proyecto, que me había reencontrado con el vallenato y ellos dijeron que cancelarían mi contrato si no cantaba un estilo más comercial porque pensaban que esa música solo iba a gustar en una región de Colombia. El resultado fue que me quedé sin disquera”.

-¿Cómo hiciste para mantener la fe y creer en ti mismo hasta el final?
“Pude hacerlo gracias a la respuesta de la gente, a la felicidad que yo sentía de reencontrarme con mis raíces y hacer la música que fue influenciada por mi padre. Llenaba un estadio y decía: ‘Pero si yo lo único que estoy haciendo es cantar la música de los amigos de mi papá’ una música que fue menospreciada por mucha gente durante mucho tiempo porque era música de gente pobre”.

-Qué ha cambiado en tu persona después del reconocimiento internacional?
“Trabajar con algo que es mío me ha enseñado a valorar cada vez más de dónde vengo y apreciar muchas cosas que con el tiempo iba dejando porque habían otras que se veían más luminosas. Por haber creído en gente que no tiene nada, es ahí donde hemos encontrado una gran riqueza, de valorar nuestro pueblo en su dimensión. Siempre le he devuelto a ese pueblo humilde y la gente lo ha apreciado. Les gusta que yo mantenga mi banda, que no cambie mi estilo, que sea atrevido”.

-Qué lleva Carlos Vives en su ‘Maleta de Sueños’?
“En esa maleta de sueños van cosas muy sencillas, las cosas fundamentales que uno necesita. Son las más sencillas para mí las más valiosas: El cariño, la educación de mis hijos, es lo más valioso que puedo darles más que plata. Ese es el ejemplo que vi en mi padre, quien no pensó en herencias sino en darnos educación y cosas claves en la vida”.

Foto: Lisetti Robles

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