Eduardo Verástegui, invitó a los jóvenes a vivir en castidad

El actor y cantante vino a Colombia, invitado por algunas instituciones educativas a hablar sobre la castidad y a promoverla entre los jóvenes de escuelas y universidades de Barranquilla, Cali y Medellín.
Los testimonios que el otrora “latinlover” de Hollywood compartió con los estudiantes colombianos fueron impresionantes, ya que contó con lujo de detalles como vivió su proceso de transición de “la vida aparentemente perfecta” a “la vida verdaderamente perfecta”.
Todo empezó cuando tenía 28 años y había alcanzado todo lo que la gente sueña tener: fama, dinero, mujeres, placeres y los demás ingredientes que la sociedad insistentemente nos vende para ser felices. “Allí fue cuando me sentí confundido, vacío y acorralado en una burbuja en la que sólo reinaban la lujuria, el ego, la vanidad. Sentía que me faltaba algo, pero no sabía qué”, afirmó Verástegui.
A través de su testimonio, supimos que su ángel fue una profesora de inglés que le cambió la vida y lo confrontó con su viejo “YO”, y que gracias a ella decidió cambiar y buscar a DIOS.
Prometí no hacer trabajos que no fueran acordes a la voluntad divina y entonces me quedé desempleado durante cuatro años y me gasté todo lo que había ahorrado durante una década de trabajo y hubo ocasiones en las que no tenía ni para pagar la renta. Pero Dios te lleva a las aguas profundas, no para ahogarte sino para purificarte.
De pronto, empezaron a fluir ideas, una de ellas fue abrir una productora de cine, y hacer una película que transmitiera los principios de los que hablaba; encontré socios que pensaban como yo, conocí al papa Juan Pablo II y recibí su bendición, y una semana más tarde una familia de Filadelfia creyó en nosotros y decidió patrocinar la productora y la película Bella.
Bella es una película que habla sobre el aborto y que ha salvado a más de 300 neonatos, de mujeres que iban a abortar y que gracias al mensaje del film decidieron no hacerlo.
Eduardo dijo además que hay que reconocer que el sexo es sagrado y que debe ser preservado para ser compartido únicamente con la persona con quien uno se casa. “Ser castos hoy en día, es posible con la gracia de Dios. No me cambio por nadie, en estos 7 años y medio de vivir en abstinencia, el gozo, la armonía, la paz y la serenidad que tengo no se comparan con todos los placeres del mundo”. “La esperanza, la castidad, la pureza y la santidad son los verdaderos propósitos del ser humano”.

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