El fantasma de Maritza Bustamante

Los cambios le cuestan a esta actríz venezolana, pero su profesionalismo está por encima de todo y fue por el papel de Corina Santander que tuvo que transformar su look para darle vida a este nuevo personaje de la telenovela “El fantasma de Elena”.

Desde my pequeña Maritza demostraba que quería ser artista, no sólo de las artistas que salían en televisión sino de las que nacen y se hacen. En su caso, ella disfrazaba, actuaba, bailaba y frente a sus padres empezó hacer show, muchas veces usaba la linterna de su papá como micrófono para cantar y fueron sus padres los que la aopyaron desde el principio de su carrera. Ahora Maritza Bustamante se ha convertido una de las actrices del momento en los Estados Unidos por su talento, dedicación, sentido del humor y carisma.

¿Cómo y cuándo decidiste ser actriz?

“Bueno fue una decisión que más que salir de mí fue algo como cosa de la vida porque yo quería primero ser bailarina, luego animadora y en todo ese proceso de ver cómo canalizaba eso, me salió un casting de actuación pero fue por casualidad porque la secretaria del señor Arquímides Rivero, se confundió y me puso en el casting, me dió el libreto en la mano y me dijo que el casting era el martes a las 4:30pm.  Ese casting era para actrices o posibles actrices, ese día todas iban a recoger sus escenas para estudiarlas, ella me vió en el pasillo y me entregó la prueba; yo me quedé callada y me pregunté, ¿Qué es esto?. Me estudié la escena, fuí al casting y me salió mi primera novela”.

¿Cómo fue ese casting?

“Bueno, ese casting se lo hacen a todo el mundo en Venevision-Venezuela, se llama Hector y Fiorella, todos han pasado por ese casting, nunca lo cambian. Yo entré a esa oficina y tenía al señor Arquímides al frente y a un compañero que acababa de conocer en ese momento, nos dijo: cinco y acción! El es de muy pocas palabras, nos dijo: ok! Gracias!  En lo que yo salgo, oigo que llama a su secretaria, ella se regresa y me dice que no me vaya. Me hicieron esperar todo el casting, al final cuando todas se fueron, me hicieron pasar a mí de última con un muchacho que también le habían dicho que se quedara e hicimos la escena dos veces, al final nos dijo unas palabras hermosísimas, algo como que él era padre de muchas estrellas y que sentía que podía estar al frente de una de ellas, nos dijo que iba hacer de nosotros estrellas y nos dio la oportunidad. En dos semanas estaba en mi primera novela y con un personaje importante, la protagonista juvenil de la misma.”

¿Qué te queda de las clases de baile que tomabas?

“Yo nunca he dejado de bailar. Claro lo del ballet clásico requiere más concentración, disciplina y por el factor tiempo, no puedo, yo elijo clases de baile que se presten más a mi horario, hago Zumba, que es un estilo de baile que lo puede hacer todo el mundo. En mi caso me ayuda a mantenerme delgada, a no tener estress y a drenar la bailarina que soy.  Ahora estoy tomando clases de salsa de salón, requiere de técnica, brazos, contar los tiempos, es diferente a la salsa que se baila en Venezuela. El baile es mi pasión y cada vez que puedo la saco a relucir. He participado en un concurso de baile en mi país, esto fue mientras protagonizaba una novela, mi productor me decía que estaba loca, que no podía hacer las dos cosas, creo que fue la primera vez que conocí lo que era estar estresada, mientras me maquillaban me quedaba dormida, lloraba cuando no tenía el baile listo. Al final la novela fue un éxito y mi madre tiene el trofeo del primer lugar en casa (risas).”

¿Te gustaría trabajar en México?

“Definitivamente de todas la puertas que se abren, México es una de las puertas más grandes de las telenovelas, por qué no. Sinceramente, no me gustan los cambios, aquí en Miami tengo mi casa, estoy con mis perritos. Los cambios me mueven un poco emocionalmente, para mí vale mucho la tranquilidad emocional, entonces el cambio siempre es complicado, pero sé que los cambios son positivos, aunque no soy muy buena para eso.”

¿Cuál ha sido el personaje que más satisfacciones te ha dado?

“Ah! Todos los personajes te dejan algo. Definitivamente siempre tengo que nombrar a “Kika” un personaje con retardo mental, el nivel de dulzura que despertaba en el público era grande y todo eso lo recibía yo en las calles. La ternura, dulzura, pude conocer a niños con retardo mental y Síndrome de Down, compartir con ellos, ver sus realidades, etc. Eso me ayudó mucho a valorar mi vida, eso me hizo enamorarme cien por ciento del personaje, buscar actoralmente situaciones complejas, a nivel ejecutivo también se buscaba que todo esté muy bien hecho, pues era un tema muy delicado y que no se toca comúnmente en la televisión. Ahora “Daniela” de “Perro Amor” llenaba mis días de sonrisa, desde que entraba al set yo era un como niña al interpretarla.”

En “Perro Amor” estabas obsesionada con el galán. ¿Eres así cuando te enamoras?

“No! Yo siento que todo fluye mutuo, siento que cuando uno tiene que luchar mucho las cosas o perseguir mucho a alguien, osea hablando de una relación de pareja, pienso que definitivamente es algo de dos.  Si vamos hacer un equipo, lo vamos hacer los dos, no tiene nadie que estar mendigando afecto o envidiando cariño ni tratando de demostrar que es la persona correcta. Pienso que después en el camino, en los altibajos que están expuetas las relaciones, pues claro una está dispuesta a bajar la cabeza, a solucionar, a buscar, a dialogar. No, yo no soy así para nada (risas).”

¿Cómo tiene que ser el hombre que robe tu corazón?

“Tiene que estar dispuesto a ser simple, a reír, a disfrutar y ver las cosas más simples de la vida. Que no haga falta estar sentados en el carro último modelo para sentirnos felices. Que le guste la música, bailar, tiene que ser apasionado y cariñoso. Y por supuesto tiene que ser mi amigo, pienso que la amistad es la base de toda relación, tenemos que ser amigos para tener buena comunicación.”

Por tu trabajo has tenido que ponerte vestidos de novia. ¿Crees en la superstición de la que se pone un vestido de novia ya no se casa?

“(Risas) No! Definitivamente no creo en eso. Llevo como dos telenovelas donde he tenido que ponerme los vestidos de novias, siempre hay una emoción característica, la escena, ese momento cuando estás vestida, sientes que todos en torno a tí te están mirando, quieren ver cómo te queda el vestido, es algo hasta inconsciente que los mismos compañeros y los técnicos te ven y te dicen: “Hay que linda!” Es especial la verdad, no lo había pensado hasta ahora (risas). No voy a perder esa magia de verme con mi vestido el día que me case, ese cuento de princesitas que tenemos las mujeres, eso no se quita para nada.”

¿El cambio de look que tienes se debe a una decisión personal o al personaje que interpretas?

“Sonaría muy fuerte la palabra obligado pero todavía lo estoy asimiliando (risas). Yo nunca me había pintado el pelo, nunca, nunca, nunca. No lo había tocado, me lo habían pedido y propuesto anteriormente para otras novelas, pero siempre me lo habían respetado. Hoy por hoy entiendo que después de tanto tiempo siempre con mi color de pelo rojo, entiendo que va a ser positivo. Cuando me senté para empezar el cambio, me costó, estaba pensando tantas cosas, Dios mío espero que todo esté bien, a mí los cambios me cuestan. Pero tuve que confiar en todo y me quedé tranquila. Ese fue el momento más tenso, pues luego cuando me secaron el cabello ya estaba mejor. Llevé a mi mejor amiga y le mandé fotos a mi familia, pues ellos son las personas que me van a dar sinceridad, que es lo que más valoro. Aún me cuesta acostumbrarme, la verdad”. Después de este cambio de look, Maritza está dispuesta a escuchar propuestas sobre su imagen personal, algo que antes no hacía.

¿Te reconoce la gente ahora?

“Bueno, si tengo el pelo suelto y mis lentes, no para nada. Pero si tengo la cara destapada, sí. Pero es con duda, ya no es como antes con seguridad, me dicen: “tú eres Maritza o tú eres de la novela” (risas). Yo se que el cambio es radical, he agarrado como juego parármele al frente a personas que conozco y que aún no me han visto con este cambio, voy callada con mis lentes puestos, me paro al frente y ellos me abren camino, me saludan o me dan sonrisas medias cortadas, es super cómico verlos, hasta que yo hablo y no pueden creer que soy yo. El cambio fue radical (risas).”

¿Cuál ha sido el último concierto al que asististe?

“Ay Dios mío! Me estás tocando un punto! Mira compré tickets para el concierto del grupo Camila con dos meses de anticipación, ni siquiera había firmado contrato para trabajar el “El fantasma de Elena”, yo tenía cuatro entradas, esperaba con ansias y emoción ese día. Finalmente llegó el día y no quise molestar a la productora, no quise decir que ese viernes en la noche tenía el concierto porque toda mi prioridad es siempre a mi trabajo, entonces decidí correr con la suerte y ese día yo no voy a tener tribunal hasta tan tarde. Ha sido la única pauta que he tenido que entré a trabajar a las nueve de la mañana y salí a las tres y media de la madrugada. Osea que me perdí el concierto, fue horrible. Les dí las entradas a cuatro amigas (risas).  Antes que me pasara eso fuí al concierto de Aventura, me encanta el grupo.”

Maritza disfruta el poco tiempo libre con su familia cuando están de visita por Miami, en especial su mamá y sobrinas (las mismas que se perfilan a seguirle los pasos). Está enamorada de su trabajo y sus fans, con los cuales está más en contacto desde que abrió un cuenta en Twitter, ya que para ella sentir el cariño incondicional de sus seguidores es lo que le hace esforzarse día a día. Mientras tanto, está esperando que el amor verdadero llegue, ella está feliz con el amor de sus padres, sabe que la rutina del trabajo no le beneficia, por eso disfruta de ir a la playa y de vez en cuando salir a bailar con sus amigos.

Fotos cortesía:  Media Connection Intl.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

This blog is kept spam free by WP-SpamFree.