Facundo Cabral: el adiós más triste de un poeta

 

Se nos fue uno de los compositores de habla hispana con mayor trascendencia internacional, su obra se caracterizó por su mensaje espiritual con un tono de crítica social.  Conocí a estos grandes poetas Alberto Cortez y Facundo Cabral quienes se unieron para viajar con su maravilloso concierto  ‘Lo Cortez no quita lo Cabral’, en donde interpretaron los temas que dieron fama a ambos artistas.

¡Cuando un amigo se va! queda un espacio vacío!

¡que no lo puede llenar! la llegada de otro amigo.

Esto bien aplica a esa amistad que unió a estos dos genios de la música. Quién podría siquiera imaginar que un artista que había sido declarado en el 96, por la Unesco como el Mensajero Mundial de la Paz, por su constante llamado al amor y la reconciliación con un mensaje impregnado en sus letras, muriera asesinado en Guatemala.  De esa presentación ‘Lo Cortez no quita lo Cabral’, el señor Cabral argumentaba que habían viajado por toda la América Latina durante cuatro años y era el momento de despedirse.

“Ya cumplió un ciclo, las cosas tienen un tiempo, ya seguramente armaremos otra cosa, nadie sabe y es muy misterioso cuando se termina algo, pero en un momento te das cuenta que llegó hasta ahí y esto nos da una gran felicidad, después vendrán otras cosas, la vida se renueva. Nos vamos muy contentos porque nos recibieron en los mejores escenarios de todos los países de  América Latina y llegamos hasta las Islas Canarias. Para que los que nos escuchan y se preguntan si es posible la felicidad o vivir con plenitud mas allá del dinero, que es una cosa secundaria, yo digo que cuando te juntas con alguien que ama lo que hace y si coincides en amores, entonces es más fácil. Uno de los lujos de este trabajo es que disfrutas lo que haces y encima te pagan, no es un secreto esto, si te gusta la carpintería y lo haces con amor, tendrás un gran éxito. Hay un pecado imperdonable y es no ser feliz. Yo por ejemplo en mis 61 años de vida jamás pude comprar, aun en el momento en que había más dinero, cinco minutos de felicidad. Siempre que he tenido momentos inmensos en mi vida han sido un regalo y no he tenido nunca que pagar por ellos. Las cosas esenciales de la vida como el amor, la luz, el aire, o el mar por ejemplo, a mí nunca me los cobraron”.                                                                                                               

En 1959 Facundo Cabral ya tocaba la guitarra y cantaba folclor, siendo sus ídolos Atahualpa Yupanqui y José Larralde. Con el tiempo se convierte en admirador de las canciones de Alberto Cortez y de paso, su gran amigo.  “Llamaba mucho la atención lo que decían, de que si nos habíamos juntado para esta gira porque no nos juntábamos para siempre. Y cuando te pones a pensar, es tan fácil, pues ya es un amor en común y en donde se incluye todo, el arte, la libertad, el respeto por el cambio constante que es la vida, la creación y tambien tenemos, la pampa argentina y la milonga. Ustedes nos ofrecieron el homenaje del aplauso, el homenaje de la atención y sobre todas las cosas nos ofrecieron el respeto y el cariño por nuestras canciones”.  Alberto Cortez me dijo que lamentaba mucho el no haber escrito No soy de aquí ni de allá.

“Siempre nos pasa que hay una canción que uno se identifica mucho con ella aunque no sea de uno, pero uno es dueño de lo que ama. En mi caso a mí me gusta la que él escribió "A mis amigos", y si tuviéramos en cuenta la deuda que tenemos con los demás, los que hacen el vino, el pan, los caminos, seríamos extrañados, esta no es una bella canción, es necesaria”.  Y esta es la letra de su canción más emblemática:

No soy de aquí ni de allá

Me gusta el mar y la mujer cuando llora

las golondrinas y las malas señoras

saltar balcones y abrir las ventanas

y las muchachas en abril

Me gusta el vino tanto como las flores

y los amantes, pero no los señores

me encanta ser amigo de los ladrones

y las canciones en francés

No soy de aquí, ni soy de allá

no tengo edad, ni porvenir

y ser feliz es mi color

de identidad

Me gusta estar tirado siempre en la arena

y en bicicleta perseguir a Manuela

y todo el tiempo para ver las estrellas

con la María en el trigal

No soy de aquí, ni soy de allá

no tengo edad, ni porvenir

y ser feliz es mi color

de identidad

 Duele mucho cuando se pierde una de esas glorias de la música latina de la forma que pasó. Gracias señor Facundo Cabral por su legado de grandes canciones que son tan nuestras tambien.  Quiero despedirme con esta frase tan sabia que un día su mamá le dijo y que ese día, el de la entrevista, me dejó pensando, hoy la entiendo:

“Si los malos supieran qué buen negocio es ser bueno, serían buenos aunque fuera por negocio”

Descanse en paz Facundo Cabral, estoy segura que  en donde haya decidido radicarse, seguramente enamorará con su poesía, porque aquí en la tierra usted lo que nos deja es luto en el alma.

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